No teniamos...

No teniamos mas lágrimas, el viento nos secó los ojos, la tierra calló nuestra boca, ¿donde estamos?, quizas allá, pero nadie lo sabe...

7 ago. 2011

Ante la visita del Papa a Madrid

Extraído de www.todoporhacer.org:
“La unión de personas del mismo sexo no puede ayudar al progreso de la sociedad” – Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española
Aun si entendieran lo que leen, es dudoso que los africanos lleguen a aplicar directrices como la de tener cuidado al desplegar la funda. Muchos habitantes de zonas rurales del continente negro tienen unas manos que pueden ser no aptas para la manipulación del preservativo” – Un “avezado” periodista de la cadena televisiva católica Intereconomía hablando sobre la “inoperancia” de los preservativos.
Estos son un par de ejemplos de lindezas dichas por altas capas de la Iglesia católica española o por alguno de sus medios de comunicación afines. No hace falta comentario alguno.
Ya ha entrado el mes de agosto, y este año a Madrid, aparte de calor, nos trae las conocidas como Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), unas jornadas que se desarrollarán entre los días 16 y 21 de agosto y que supondrán la llegada de alrededor de un millón de jóvenes, y no tan jóvenes, católicos/as, así como diversas misas, procesiones, cánticos religiosos y, como culmen final, la visita del Papa Benedicto XVI. Todo ello en medio de grandes fastos y rimbombantes ceremonias y con la mejor de las sonrisas y apoyo de todos los gobiernos posibles (estatal, de la comunidad y del ayuntamiento).
Hace casi dos años que la noticia de dichas jornadas saltó a los medios de comunicación y ya desde entonces se ha venido hablando y discutiendo sobre el tema, y cómo no, la cuestión del dinero ha sido una de las más tratadas. Finalmente, y según la propia organización, se ha cifrado el coste de las jornadas en alrededor de unos 50 millones de euros, que según esta misma organización será casi enteramente financiado (hasta dos terceras partes) a través de donaciones por los/as fieles que lleguen a Madrid (a pesar de que aun quede mucho por recabar).
Otra parte del capital correrá a cargo de las empresas patrocinadoras de la JMJ englobadas en la Fundación Madrid Vivo, entre las cuales destacan algunas de las empresas del Ibex 35 como el Banco Santander, BBVA, Endesa, Iberdrola, Telefónica o grupos empresariales editores como Vocento, Intereconomía o Prisa. Muy solidarias y católicas ellas, aunque seguramente ayude bastante el hecho de que el gobierno central haya considerado el evento “de interés general”, de tal modo que las deducciones fiscales de aquellos que lo financien se pueden elevar hasta un 80-90 %.
Y ahora, cómo no, vienen aquellos gastos que los/as organizadores/as tienen menos en cuenta y que serán sufragados por las distintas instituciones de forma directa, como aquellos derivados de la seguridad, limpieza (lo que también incluye algo tan “necesario” como una partida entera dedicada a replantar con nuevas flores y plantas todos los jardines del centro de Madrid), transportes (con ayudas y un abono especial para los/as visitantes que lleguen en esas fechas, aunque habría que saber si es necesario presentar el libro de familia y la partida bautismal para tener acceso a este servicio), la cesión gratuita del Palacio de los Deportes, de la sede del Ayuntamiento de Madrid (éste último como vestidor para el clero) y del aeródromo de Cuatro Vientos, la también gratuita concesión de alrededor de 275 institutos y polideportivos públicos en los que pernoctarán los/as peregrinos/as y de los que la Iglesia no pagará ni tan siquiera los gastos de agua, luz y sueldo del personal necesario, y así un largo etcétera.
También se nos ha dicho hasta la saciedad lo beneficioso que será para Madrid la visita de tanto católico/a; gran empuje al consumo y al turismo, aunque visto lo visto, y si no tienen que pagar estancia, comida, ni transporte, tampoco les saldrá muy caro el viaje. Y aunque así fuera, sigue siendo poco acertado que los beneficios recaerán sobre los/as madrileños/as, ya que más bien repercutirá sobre ciertos comercios, y al resto nos esperarán subidas de precios, aglomeraciones y algún que otro urbi et orbi.
Mucho se ha dicho sobre este tema, muchas son las quejas por parte de partidos de izquierda, asociaciones laicas, movimientos sociales, asambleas del 15-M… del enorme gasto público que supondrá esta “fiesta y desparrame” de la Iglesia Católica, así como también han sido muchos los intentos de justificación (algunos peores que otros) o el mutis que se ha instalado en algunos, como el gobierno central y el PSOE. Sin embargo muchas más cosas se podrían decir en relación a esta visita del Papa a Madrid, debiéremos entrar en otras cuestiones que se dejan algo olvidadas, la crítica tiene que ser más profunda, pues las políticas de esta jerarquía católica entran en constante confrontación con nuestras libertades y nuestra dignidad, y por ello las razones para oponerse a la visita del Papa van mucho más allá de una mera cuestión de subvenciones públicas.
Con la Iglesia hemos topado
Actualmente la Iglesia católica española como institución tiene varios frentes más abiertos, ya sea por cuestiones económicas, sexuales o históricas. En cuanto a las cuestiones económicas, es digno de mencionar el intento de expolio que están tratando de llevar a cabo en muchas zonas rurales, principalmente en Navarra y Galicia, donde en consideración con una ley de reglamento hipotecario de 1998 que permite a los obispos emitir certificaciones de dominio como si fueran funcionarios públicos, la Iglesia ha entrado en conflicto con numerosos pueblos al inmatricularse (que viene a ser poner a su nombre la propiedad) numerosas edificaciones (ermitas, casas parroquiales, cementerios, frontones, garajes, almacenes..) y tierras (viñedos, olivares, solares vacios..) que fueron construidas, arregladas y en parte utilizadas por el pueblo. Para ello se aprovechan de la difícil situación económica de muchos pequeños municipios que les impide plantar cara judicialmente a este hecho, con lo que la Iglesia pasa a engrosar sus arcas y a entrar de lleno en el negocio inmobiliario (pasando a adjudicarse el cobro de bodas, conciertos, fiestas tradicionales, alquilando el espacio para necesidades comunales…).
La sexualidad y todo aquello que la rodea es otro campo en el que la Iglesia trata de imponer su autoridad, pasando – si es necesario – por encima de nuestra libertad individual y colectiva. Constantes son sus alegatos en contra de la homosexualidad (haciendo gala en estos casos de grandes conocimientos científicos, como los del obispo de Alcalá de Henares que hace no mucho colgó en internet una guía para la cura de esa diabólica enfermedad que es la homosexualidad) o las campañas que sus acólitos (por regla general hombres) realizan en contra de la capacidad de las mujeres de decidir acerca de su maternidad.
Tema aparte, aunque no por ello menos importante, sería la grandiosa historia de la jerarquía eclesiástica española, una historia de apoyos y prebendas a regímenes tan “exquisitos” como el del General Franco, siendo punta de la lanza de la represión sin límites que acompañó a nuestra gente durante tanto tiempo, y su actual perseverancia en negar la mayor y entorpecer lo más posible cualquier acto de recuerdo y puesta en valor de luchas pasadas. En la actualidad, como no podía ser menos y a pesar de la ya mencionada falta de respeto hacia la libertad ajena, siguen funcionando a la perfección sus maquinarías judicial y propagandística, y tratan de saltar al cuello de todo atisbo de crítica. A modo de ejemplo, la denuncia actualmente abierta contra el humorista Leo Bassi por una de sus actuaciones o la que hace pocos días fue rechazada por el juzgado de instrucción número dos de Toledo contra un militante de CNT por el ignominioso crimen de pronunciar una charla en la que, a través de referencias históricas, se hacía un repaso a la “curiosa” historia de la Iglesia. Como ya se ha dicho, con la Iglesia hemos topado.
Y ante todo esto qué
Para poder sobrellevar mejor estos próximos días en los que la Iglesia se nos aparecerá más de lo normal en nuestras vidas, diversos colectivos están organizando varias acciones de protesta y debate en torno a este tema. A parte de las variadas campañas en forma de cartelería, pegatinas y pancartas que ya circulan desde el mes pasado por Madrid recordándonos las obras y milagros de la Iglesia Católica (véase su posición ante la homosexualidad, ante la interrupción del embarazo, ante las continuadas agresiones sexuales cometidas por sus “ministros de Dios en la Tierra”, ante el olvido de ciertos preceptos de austeridad y pobreza …), cabrían destacar una manifestación convocada por diversas organizaciones para el miércoles 17 de agosto que recorrerá las calles de Madrid en contra de esta visita papal y un ciclo de cine ateo que ha sido preparado por el sindicato CNT-Madrid (programación completa en http://peligroquevieneelpapa.wordpress.com).
http://www.todoporhacer.org

1 comentario:

  1. vergonzoso, esto no se puede admitir!!!!
    felicidades y gracias por el texto.

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